viernes, 19 de mayo de 2017

Master of None, la joya inesperada de Netflix



De nuevo haciéndole publicidad gratuita a Netflix. Qué le voy a hacer. Si es que a mí cuando me gusta algo, me entrego.

Llegué a 'Master of None' por casualidad. Creo que Netflix me la recomendaba después de haber visto 'Love Sick' (bastante buena) y la genial 'Please like me'. Me gustan este tipo de series que, como 'Friends', la diosa del Olimpo en este campo, no hablan de nada particular pero hablan de todo al mismo tiempo.

Y 'Master of None' es así. Esta comedia sencilla y sin pretensiones, protagonizada, escrita y dirigida por Aziz Ansari, consigue crear un universo totalmente identificable para cualquiera que ronde la treintena y, sin quererlo, se plantee de alguna forma su existencia. Los millenials, supongo. 

Con un sutil sentido del humor, la serie nos cuenta la vida de Dev Shah, un actor en ese momento de transición que se pregunta cuándo encontrará su sitio en el mundo. 'Master of None' nos cuenta cosas de lo más mundanas, como qué significa amar en tiempos de Tinder, comprobar que tu trabajo no es aquello que esperabas o ver cómo tus amigos se casan y tienen hijos mientras tú no sabes si te apetece seguir viviendo con quien vives.

Pero al mismo tiempo, y con una maestría asombrosa y un lenguaje muy cinematográfico -comedia de autor, que lo llaman-, Ansari saca otros temas como el racismo (dos actores indios en una misma serie convertiría al show en una serie "para indios"), el sexismo, la vejez, la soledad o la religión. Pero lo hace sin dramas ni juicios morales, sólo exponiendo la situación, mostrando que está ahí aunque no sepas la solución. Como la vida misma. 

Con sus dos temporadas, la serie consigue que nos encariñemos de este hombre corriente que hace de su ciudad (Nueva York primero, Módena después y más tarde otra vez la Gran Manzana) un personaje más de la historia. Aziz Ansari sabe lo que se hace, sabe lo que te quiere contar y sabe, además, que lo vas a entender, porque te ha pasado, porque te está pasando. 

Por eso me gusta tanto esta serie: porque es como un milagro. Es como un milagro que alguien haya puesto la pasta encima de la mesa para crear un producto que no va sobre ninguna historia trepidante, sino sobre lo que significa estar vivo y ser joven en nuestra era. Y encima, el resultado no sólo es bueno, sino que es aire fresco: innovador, diferente, divertido y bonito. Que le hayan dado el Emmy a mejor guión de comedia es sólo un detalle.

Pues eso, que una vez más, soy fan. Y que quiero ya la temporada tres. Vamos Aziz, majo, ponte a escribir. 

pd: y como ya hice con '13 reasons why', os pongo un temazo que he descubierto gracias a la serie. ¡Me encanta!

sábado, 6 de mayo de 2017

A propósito de '13 reasons why', del acoso escolar, el machismo y mi amor por Clay


Así soy yo. Objetiva desde el título hasta el punto final. Cuidado que hay spoilers.

Pues resulta que acabo de terminar de ver '13 reasons why', o 'Por 13 razones' en español, y estoy en shock. En shock por lo durísima, bonita, divertida, especial, triste y necesaria que es. God Bless Netflix.

Para los que no la hayáis visto, o para los que la hayáis visto pero no hayáis buceado mucho en la intrahistoria que tiene detrás, deciros que la última gran apuesta de Netflix ha generado bastante polémica a lo largo y ancho del mundo. '13 reasons why' narra la historia de Hannah Baker, una adolescente que decide suicidarse porque no soporta más el acoso y la violencia que sufre. Y antes de hacerlo, deja grabadas 13 cintas en las que explica los motivos que le llevaron a tomar su decisión. Cada cinta va dirigida a una persona: una para Jessica, otra para Bryce, Justin, Zach, Alex, Courtney...

Por tratar un tema tan delicado, la serie ha suscitado mucho debate. En algunos institutos han llegado incluso a tomar la absurda medida de prohibir hablar de ella, argumentando que podría incitar a quienes la ven a seguir el ejemplo de la protagonista. Acusaciones de las que, a mi parecer, Netflix ha sabido defenderse muy inteligentemente. No sólo ha creado una web sobre acoso escolar en la que puedes encontrar información y ayuda tanto si eres víctima como si eres testigo, sino que además está utilizando a los propios actores de la serie para concienciar sobre el tema.

Porque sí, la serie muestra el acoso de manera explícita, y hay escenas que no son nada agradables, ¿pero de qué otra forma puede hablarse sobre esto? Los pájaros vuelan, el mar es salado y la mierda apesta. No hay más. Y de todas formas, mientras algunas escenas son duras, hay otras tantas que son preciosas. Porque la vida, y especialmente la adolescencia, es así, y la serie habla exactamente de eso: de la adolescencia, esa etapa vital que tanto marca a las personas.

Y la refleja, creo, de una forma muy fidedigna: como la montaña rusa física y emocional que son esos años en los que fingimos que no nos preocupa nada lo que piensen los demás de nosotros cuando, en realidad, no podría importarnos más. La adolescencia son hormonas, son luchas de poder por la popularidad, son amistades que vienen y van, son líos, amores, sexo. Son padres que no entienden, profesores que no entienden, un mundo que no entiende. Todo eso es la adolescencia y todo eso es lo que cuenta 'Por 13 razones'.

Otra cosa que hace la serie, y lo hace de forma magistral, es sacar a la palestra otro de los grandes problemas de nuestra sociedad, y por qué no decirlo, de los jóvenes: el machismo. Porque una de las tantas cosas que Hannah nos enseña es que el acoso no es igual si eres chica que si eres chico. Vamos a ver cómo lo digo para que se me entienda (quien no quiera no lo hará): no es que el acoso sea más llevadero si eres chico, es que una chica que sufre bullying, sufre bullying y más cosas. Y esto es algo que queda perfectamente reflejado en el capítulo de la famosa lista.
Y esta es otra de las razones por las que me ha gustado tantísimo esta historia: porque habla sobre el acoso escolar pero va mucho más allá, se fija también en los satélites que orbitan alrededor de él. Saca a la luz todas esas pequeñas - y también las más grandes- violencias cotidianas que se van posando sobre ti, que se te van acumulando y que, en un micromundo tan opresor como el que puede llegar a ser un instituto, pueden ser demasiado.

Porque la serie habla, en realidad, de lo que significa ser mujer en un mundo en el que todavía imperan esos estereotipos de género que tantísimo daño hacen. Un mundo en el que todavía falta muchísima cultura del consentimiento, y en el que ese miedo tremendo que nos han inyectado como carcoma, esa peste negra que es ser considerada "una puta" o "una tía fácil", puede más que la verdad o la fuerza necesaria para ser tú misma sin importar el qué dirán.

Como decía, aunque '13 reasons why' cuenta cosas muy fuertes, también señala esos detalles que pueden parecer nimios pero no lo son  en absoluto, y que estoy segura que toda mujer que haya visto la serie habrá entendido desde el minuto uno. Y eso en un país en el que el 4,9% de chicas adolescentes ya ha sido víctima de algún tipo de violencia y en el que una de cada cinco puede ser víctima de malos tratos porque justifica el sexismo y la agresión como forma de enfrentarse a los conflictos, según un estudio realizado por el Ministerio de Sanidad, pues es muy importante, qué queréis que os diga.

Pero tampoco esto, por mucho que a mí me entusiasme, es lo más importante de la serie. Lo más importante, y a la vez más triste, es que cada uno de estos 13 capítulos nos hacen enfrentarnos a la dura realidad de lo que pudo ser y no fue.

A la dura realidad del daño que hacen las palabras que no se dicen, los besos que no se dan, el apoyo que no se presta, las súplicas que se ignoran. A la dura realidad de que, muchas veces, la vida no da segundas oportunidades, de que ya no hay vuelta atrás. De que pocas cosas son tan irreversibles como la muerte y de que nada te tortura más que no haber visto - o no haber querido ver- lo que estaba delante tuyo.

Estas son , en fin, mis consideraciones más básicas sobre esta serie que, lo siento, le ha quitado a 'Stranger Things' el puesto de serie que más me ha gustado en los últimos tiempos. Aunque hay algunas más, pero estas son ya muy obvias: que cómo mola la banda sonora de todos y cada uno de los capítulos, que por qué los institutos americanos - o perdón, 'campus'- son tan tan guays , o que por qué hay padres tan pesados que entienden tan poco a sus hijos y que parece que fueron jóvenes hace un millón de años.

Y por supuesto, que es a lo que verdaderamente yo he venido aquí: a decir que me encanta Hannah, que es un amor de chica y que quiero pensar que si hubiera estado en mi clase yo no le habría dado de lado. Pero por encima de todo, que me encanta Clay, que soy súperfan de los Clays (siempre lo he sido), que ojalá hubiera más gente como él, porque es el tío más bueno, listo, guapo y sexy de todo el insti. Hala, ya lo he dicho. Y que Hannah y él deberían estar juntos para siempre. O al menos hasta que a ellos les apetezca. Pero qué pérdida de tiempo todo lo demás.

Por último, decir que, por si no ha quedado claro ya, no creo que esta serie deba censurarse. De hecho, se la recomiendo a todo el mundo: adolescentes, padres y profesores.

Y para despedirme pongo este temazo que he descubierto gracias a la serie y que salía en el episodio del baile del instituto en el que yo morí de amor. "Can you do that? Can you stick with me?" Lloro.